Disfrutar del agua con seguridad

Según la Asociación Española de Pediatría el peligro de que un niño se ahogue no se limita a playas y piscinas. Basta un cubo de agua, una fuente, o una pequeña piscina hinchable para que el agua penetre en las vías respiratorias y produzca una asfixia.
Enseñar a los niños a flotar  –ya que no suelen nadar hasta los 3 ó 4 años-, supervisar al niño mientras está en el agua – sin dar por hecho que porque el niño haya hecho un curso de natación o lleve flotadores no corre ningún riesgo-, no dejar a los más pequeños bajo supervisión de otros niños o adolescentes que puedan despistarse fácilmente y vallar debidamente las piscinas domésticas son algunas de las medidas seguridad que reducen el riesgo de ahogamientos.
En caso de encontrarnos ante un caso de posible ahogamiento, el jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Nisa 9 de Octubre, da las siguientes pautas de actuación:
1.    Sacar del agua rápidamente al niño
2.    Comprobar si está consciente y respira. Si es así, colocarlo acostado de lado para evitar que las vías respiratorias se puedan obstruir de nuevo y favorecer la salida de agua con la tos, o el vómito del líquido que pudiera haber tragado.
3.    Si el niño no respira hay que iniciar inmediatamente  una reanimación cardiopulmonar básica y, paralelamente, llamar al 112.
4.    La reanimación debe continuar hasta que llegue la ambulancia.
5.    No es aconsejable tratar de expulsar el agua que el niño ha tragado con maniobras de compresión abdominales, a no ser que sepamos que se está produciendo una obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño aspirado.
Cada año se producen en España entre 7o y 150 fallecimientos por ahogamiento en playas, piscinas, ríos y embalses, y el 86 % de los casos se produce en piscinas domésticas.