Hipotermia para evitar secuelas neurológicas en el recién nacido

La hipoxia -o falta de oxígeno- puede desencadenar déficits neurológicos de por vida. Un descenso moderado en la temperatura corporal del recién nacido se muestra como único tratamiento capaz de evitar tan trágicas secuelas.

La monitorización fetal durante el parto da la voz de alerta: la falta de oxígeno está produciendo sufrimiento fetal. Ya en el parto, dos son los parámetros médicos que delatarán un cuadro de hipoxia: la puntuación APGAR y el PH del cordón umbilical.

“Una puntuación en APGAR baja, entendiendo como tal 9-10 entre los cinco y diez minutos de vida, y un PH en cordón con acidosis metabólica, es decir, un PH por debajo de 3, dan a entender que la depresión durante todo el parto y el expulsivo ha sido grave”, explica el responsable de distintas unidades de cuidados intensivos pediátricas en Hospitales Nisa.

De entre los recién nacidos que han sufrido asfixia en los primeros minutos de vida, uno de cada cuatro no conseguirá sobrevivir, el mismo porcentaje tendrá que vivir con secuelas neurológicas graves.

Enfriar al recién nacido

En los últimos meses, el equipo de pediatras responsables de la UCI Pediátrica del Hospital Nisa 9 de Octubre ha empezado a aplicar la hipotermia moderada como tratamiento capaz de evitar las trágicas consecuencias de un parto con asfixia o tras producirse paradas cardiorespiratorias. Se trata de conseguir un descenso moderado -entre 33’5 y 35ºC- en la temperatura corporal del bebé.

“Utilizamos una manta de hipotermia, si bien es cierto que en ocasiones basta con no calentar al bebé. La temperatura de 33,5 a 35 grados se mantiene durante 72 horas, después, recuperamos lentamente la temperatura normal”, según matiza el responsable de pediatría. Para ser eficaz, el tratamiento debe aplicarse antes de las seis primeras horas de vida y siempre en bebés que hayan superado las 36 semanas de gestación. La hipotermia tampoco se aplica a aquellos casos en los que el sufrimiento fetal haya sido especialmente grave y el daño cerebral sea irreversible.

Resultados

Su carácter novedoso llama a la prudencia, si bien existen indicadores que apuntan a la hipotermia moderada inducida como único tratamiento capaz de detener las secuelas de una hipoxia, como la parálisis cerebral infantil y otros retrasos neurológicos. En Estados Unidos, país pionero en su utilización, estudios realizados a los 18 y 24 meses de vida muestran resultados muy positivos.

En la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica del Hospital 9 de Octubre decenas de niños han sido tratados con hipotermia moderada. Hasta hoy, ninguno de ellos parece arrastrar secuelas neurológicas por haber sufrido falta de oxígeno durante los primeros minutos de vida.