Principal motivo de preocupación: la fiebre

Uno de los principales motivos de preocupación entre los padres es la “temida fiebre”. Por ello lo primero que deberemos preguntarnos será: ¿La fiebre elevada es mala?. La respuesta más inmediata es: No.

La fiebre elevada no es mala por los siguientes motivos:
– La fiebre es uno de los modos con los que nuestro organismo se protege de las infecciones.
– A más calor, las defensas de nuestro cuerpo pueden matar mejor a los gérmenes.
– La fiebre es nuestra ALIADA, por lo que no tenemos que hacer lo imposible para bajarla. Cuanto más intentemos bajar la fiebre, peor responderá el organismo frente a la infección.
Entonces… debemos preguntarnos: ¿qué está provocando esa fiebre?.Puesto que un niño puede tener 40ºC de temperatura y tener meningitis o neumonía (proceso grave), o tener 40ºC por un proceso gripal o unas anginas (proceso menos grave).
Por tanto, ¿cómo sabemos si es grave la enfermedad que causa la fiebre?. Para ello, observaremos el cuadro clínico y nos plantearemos las siguientes cuestiones:
1. ¿Me mira a los ojos?
2. ¿Mueve la cabeza con facilidad de lado a lado, o actúa como si le doliera y no la quisiera mover?
3. ¿Presta atención a lo que ocurre a su alrededor?
4. Cuando la fiebre baja después de varias horas, ¿se anima, juega y sonríe más o se le nota peor?
Si las respuestas resultan favorables: no hay infección grave, con antitérmicos y analgésicos se puede controlar el proceso febril y no es necesario acudir inmediatamente al médico. Pero si  por el contrario, las respuestas no resultan favorables el paciente debe ser visto inmediatamente por un médico.
 
¿Cuándo debemos alarmarnos ante vómitos de repetición o diarrea aguda?
Normalmente, las enfermedades causantes de este tipo de síntomas no suelen ser graves; y suelen curar espontáneamente con dieta y reposición hidroelectrolítica (dar de beber pequeños sorbos de líquido cada 5 minutos).

Pero si no las vigilamos, puede tener consecuencias graves: LA DESHIDRATACIÓN.
¿Cómo conocer los signos de deshidratación?:para que exista deshidratación el niño/a, debe perder más líquidos de los que toma. Se perderán líquidos en las siguientes situaciones:
1. Persisten las deposiciones líquidas en número elevado (1 o 2 por hora).
2. Se niega a beber y continúan las deposiciones.
3. Existen pérdidas aumentadas, como en caso de fiebre.
Por tanto, si esto ocurre: ¿Qué debemos vigilar?:
– Los ojos: cuando hay deshidratación se hunden, aparecen ojeras y dejan de tener lágrimas.
– Los labios y la lengua se secan, y dejan de tener saliva en la boca.
Si aparecen alguno de estos signos, NO DEBE ESPERARSE MÁS TIEMPO, es el momento de llevar el niño/a urgencias para valorar la hospitalización e iniciar tratamiento intravenoso (goteros), porque existe deshidratación.